El riesgo país argentino cayó este lunes por debajo de los 500 puntos básicos y alcanzó su nivel más bajo de los últimos cuatro meses, en una señal que el mercado interpreta como una mejora en la percepción financiera sobre la Argentina.

El indicador elaborado por JPMorgan Chase se ubicó en 498 puntos, con una baja superior al 2% respecto de la rueda anterior. La caída estuvo impulsada principalmente por la reciente mejora en la calificación de la deuda soberana realizada por Fitch Ratings, que elevó la nota argentina a B-.

La decisión de Fitch se sumó al impacto positivo que había generado semanas atrás la aprobación técnica de la segunda revisión del acuerdo con el FMI. Ahora, el mercado espera que el directorio del organismo confirme el desembolso de US$1000 millones previsto para el país.

La mejora en la calificación crediticia habilita además la entrada de nuevos fondos e inversores que, hasta ahora, no podían posicionarse en deuda argentina por restricciones vinculadas al nivel de riesgo.

En ese contexto, los bonos soberanos en dólares continuaron mostrando subas y consolidaron el repunte iniciado tras las últimas señales favorables del frente financiero internacional.

Con el riesgo país por debajo de los 500 puntos, la Argentina se acerca a niveles considerados más sostenibles para volver a financiarse en los mercados internacionales. Analistas estiman que, en estas condiciones, el país podría emitir deuda a tasas cercanas al 9%.

A nivel regional, países como Bolivia y Ecuador ya retomaron recientemente el acceso al financiamiento externo con colocaciones de bonos soberanos, aunque todavía a tasas elevadas.

Sin embargo, pese al optimismo financiero, los inversores mantienen la atención sobre algunos factores locales que podrían condicionar la continuidad de la baja del riesgo país.

Entre ellos aparecen la capacidad del Banco Central de la República Argentina para seguir acumulando reservas, el cronograma de vencimientos de deuda entre 2026 y 2027 y el escenario político de cara a las próximas elecciones.

También persisten expectativas sobre el avance de reformas en el Congreso y la evolución de variables clave como la liquidación de divisas del agro y el ritmo de compras de dólares por parte del Banco Central.

En el mercado consideran que la sostenibilidad de la mejora dependerá no solo del respaldo internacional, sino también de la capacidad del Gobierno para sostener la estabilidad macroeconómica y fortalecer las reservas en los próximos meses.

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