El banco de Wall Street señaló que el aumento del crudo beneficia a la Argentina por las exportaciones energéticas, aunque advirtió que un período prolongado de precios altos podría generar tensiones en el mercado interno de combustibles.

La fuerte suba del precio internacional del petróleo, impulsada por la escalada del conflicto en Medio Oriente, volvió a poner en el centro del debate el impacto que un shock energético puede tener sobre la economía argentina. Un informe del banco estadounidense JPMorgan Chase analizó el escenario y advirtió que, si bien el país podría beneficiarse por sus exportaciones de crudo, un período prolongado de valores elevados podría generar desafíos para la política económica del Gobierno.

Según el análisis, el aumento del petróleo mejora los términos de intercambio para países exportadores de energía de América Latina, entre ellos Argentina, Brasil, Colombia y Ecuador. En el caso argentino, el crecimiento de la producción en Vaca Muerta permite aprovechar el contexto internacional favorable.

El informe destaca que las exportaciones de crudo desde la cuenca neuquina no se ven afectadas directamente por las tensiones geopolíticas en el estrecho de Ormuz, uno de los principales puntos de tránsito del petróleo mundial. Además, el crudo producido en el Atlántico podría ganar mayor demanda en el mercado internacional si compradores asiáticos buscan proveedores alternativos a los del Golfo.

En los últimos años, la Argentina modificó su posición energética. Tras décadas como importador neto de combustibles, el país comenzó a registrar superávits en la balanza energética gracias al crecimiento de la producción de hidrocarburos no convencionales y al incremento de las exportaciones.

Sin embargo, el informe advierte que el efecto positivo del alza del petróleo podría convivir con un desafío relevante en el mercado doméstico de combustibles si los precios internacionales permanecen elevados durante varios meses.

En ese escenario, la petrolera estatal YPF, podría enfrentar presión sobre sus márgenes. Esto ocurriría si la diferencia entre los costos internacionales del crudo y los precios locales de los combustibles se amplía demasiado.

De acuerdo con el análisis del banco, si el barril de Brent se mantiene en un rango cercano a los 95 o 100 dólares durante un período prolongado, la brecha entre los precios internacionales y los valores en surtidor podría alcanzar niveles difíciles de sostener para la empresa.

Ese escenario podría colocar al gobierno de Javier Milei ante una decisión compleja: permitir un aumento significativo en los precios de los combustibles —con impacto directo en la inflación— o sostener valores más bajos mediante un costo cuasifiscal que afecte las cuentas públicas o el balance de la compañía.

El informe concluye que el contexto internacional abre oportunidades para la Argentina como exportador de energía, pero al mismo tiempo expone las tensiones que puede generar la evolución del mercado petrolero sobre la economía local.

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