A pocos días del debate en el Senado, el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno vuelve a quedar en el centro del conflicto con el movimiento sindical. Aunque desde los gremios aseguran que el canal de diálogo con el oficialismo sigue abierto, advierten que existen puntos del texto que consideran innegociables y que, de avanzar sin cambios, podrían alterar de manera profunda el esquema sindical argentino.
El secretario general de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra), Gerardo Martínez, enumeró los artículos que generan mayor rechazo y sostuvo que la iniciativa no se limita a una discusión técnica, sino que afecta derechos colectivos consolidados. En paralelo, la CGT confirmó una movilización para el miércoles por la tarde, en señal de protesta.
“Hay cuestiones que no están en discusión: la ultraactividad de los convenios, la primacía de los acuerdos por empresa y el tope al aporte solidario”, afirmó Martínez, quien además alertó que la reforma apunta a debilitar el actual modelo sindical.
Desde su perspectiva, esos ejes concentran el núcleo del enfrentamiento con el Gobierno. Según advirtió, si el proyecto se aprueba sin modificaciones, podría impactar de lleno en la negociación colectiva y en la capacidad de representación de los sindicatos.
Pese a las críticas, el dirigente aclaró que el diálogo con el oficialismo no está roto. “Con el Gobierno hablamos. El diálogo siempre es una herramienta clave: o hay diálogo o hay confrontación”, señaló en declaraciones periodísticas, aunque remarcó que es el Ejecutivo el que debe sentarse formalmente a discutir con la CGT. En ese sentido, indicó que el intercambio más fluido se mantiene con Patricia Bullrich, quien será la encargada de presentar el proyecto en el Senado.
Ultraactividad de los convenios colectivos
Uno de los puntos más sensibles para los gremios es la ultraactividad, el mecanismo que garantiza la vigencia de los convenios colectivos una vez vencidos, hasta que se firme un nuevo acuerdo. Para el sindicalismo, se trata de una herramienta clave para evitar retrocesos en los derechos laborales.
Martínez explicó que este principio protege a los trabajadores en contextos de negociación prolongada y advirtió que su eliminación o limitación dejaría a los empleados en una situación de mayor vulnerabilidad. “Si se quita la ultraactividad, los derechos pueden quedar en suspenso si no hay acuerdo”, sostuvo.
Por ese motivo, subrayó que se trata de un aspecto que no admite concesiones, ya que incide directamente en la estabilidad de las condiciones de trabajo y en el equilibrio de fuerzas durante las paritarias.
Convenios por empresa y negociación colectiva
Otro de los ejes cuestionados es la posibilidad de otorgar prioridad a los convenios por empresa por sobre los acuerdos sectoriales. Según el dirigente de la Uocra, esta modificación fragmentaría la negociación colectiva y habilitaría pactos por debajo de los estándares nacionales.
“La prevalencia de los convenios por empresa rompe la lógica de representación y debilita los acuerdos generales”, advirtió Martínez. Desde los gremios consideran que este esquema podría generar una competencia a la baja entre trabajadores y afectar la cohesión sindical.
Con el tratamiento del proyecto cada vez más cerca, el clima entre el Gobierno y los sindicatos sigue cargado de tensión. Mientras el oficialismo busca avanzar con la reforma, el movimiento obrero se prepara para volver a la calle y marcar límites claros antes del debate parlamentario.













