Una jornada de protesta frente al Congreso derivó en los primeros enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, en un contexto de fuerte tensión por el debate de la reforma laboral. Mientras sectores de izquierda intentaron avanzar sobre el vallado policial y arrojaron piedras, la Gendarmería respondió con camiones hidrantes y gases lacrimógenos para dispersar la concentración.
Tras varios minutos de tensión, los manifestantes retrocedieron hacia la Plaza del Congreso y la situación ingresó en una calma inestable, con presencia policial reforzada en la zona.
Los gremios marcan distancia
En paralelo a los disturbios, sindicatos alineados con el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) realizaron su propio acto sobre la Avenida de Mayo, donde montaron un escenario móvil frente a Plaza Moreno. Desde allí, tomaron distancia de los grupos que protagonizaban los incidentes en las inmediaciones del Palacio Legislativo.
El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica, Abel Furlán, cuestionó la modalidad del paro dispuesto por la Confederación General del Trabajo y anticipó que impulsarán una medida más contundente. “Vamos a exigir un paro de 36 horas con movilización”, señaló, en alusión a una eventual nueva sesión en Diputados.
Aunque la CGT convocó a un paro general sin marcha, distintos gremios decidieron movilizarse igualmente. Además de la UOM, participaron la Asociación de Trabajadores del Estado y sindicatos vinculados a las dos vertientes de la Central de Trabajadores de la Argentina.
Diferencias en la protesta
Dirigentes sindicales dejaron en claro que su objetivo era manifestarse sin confrontar con las fuerzas de seguridad. Desde el escenario, remarcaron que no buscaban generar disturbios y que quienes quisieran acercarse al Congreso podían hacerlo por cuenta propia.
La diferenciación expuso tensiones internas dentro del movimiento obrero respecto de la estrategia a seguir frente al Gobierno. Mientras algunos sectores apuestan a profundizar la presión con medidas de mayor duración y movilización, otros intentan evitar que las protestas deriven en episodios de violencia que desvirtúen el reclamo principal.
El clima en las inmediaciones del Congreso se mantenía expectante hacia el cierre de la jornada, con fuerte presencia policial y el debate legislativo como telón de fondo de un conflicto que promete nuevos capítulos.













