El Gobierno nacional endureció su postura en la negociación por la reforma laboral y definió que no introducirá modificaciones en el capítulo que reduce el Impuesto a las Ganancias para sociedades, a pesar de los reclamos de los gobernadores. En la Casa Rosada aseguran que no habrá compensaciones fiscales para las provincias ni una aplicación gradual de la medida.
“Si no quieren votarlo, que no lo voten. Si no están los votos, se caerá, pero no lo vamos a modificar”, sostienen en Nación. La orden política es sostener el texto original, incluso si eso implica que el artículo quede afuera por falta de respaldo en el Senado.
En distintos sectores de Balcarce 50 reconocen que el capítulo tributario enfrenta un fuerte rechazo de los mandatarios provinciales y podría no superar el filtro parlamentario. Aun así, el Ejecutivo apuesta a conseguir apoyos para el resto de la reforma y analiza alternativas para recomponer fondos provinciales durante 2026 por otras vías, sin tocar Ganancias.
Cerca de la jefa del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, afirman que cuentan con más de 40 votos para aprobar el proyecto y avanzar con cambios jurídicos en otros puntos de la iniciativa, aunque admiten que ese número no incluye el apartado impositivo. El debate está previsto para la sesión convocada el 11 de febrero.
En paralelo, el Gobierno reunió a su mesa política para afinar el poroteo de votos y definir la estrategia para el tramo final de las sesiones extraordinarias. Del encuentro participaron el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el ministro del Interior, Diego Santilli; el asesor Santiago Caputo; Bullrich; el presidente de Diputados, Martín Menem; y el secretario Ignacio Devitt.
La Casa Rosada también activó gestiones para desarticular un encuentro de gobernadores en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), donde se buscaba coordinar una postura común para presionar por cambios en el proyecto. En Nación relativizan el episodio y lo interpretan como una muestra de que la negociación con las provincias sigue fragmentada.
El eje del conflicto es el impacto fiscal de la rebaja de Ganancias. Los gobernadores advierten que la medida recortaría de manera directa la masa coparticipable que reciben las provincias. Desde el Ejecutivo descartan compensar esa pérdida coparticipando el impuesto al cheque u otros tributos y remarcan que la prioridad es avanzar con la baja de impuestos sin abrir nuevos esquemas de reparto.
Puertas adentro, en Balcarce 50 se preparan para la posibilidad de que el capítulo de Ganancias quede fuera de la votación por artículos. En ese caso, aseguran que volverán a impulsarlo desde marzo, ya en el período de sesiones ordinarias, posiblemente dentro de una reforma tributaria más amplia.
Mientras tanto, el oficialismo concentra sus esfuerzos en blindar el resto de la reforma laboral, que considera clave para su agenda económica, aun a costa de postergar —al menos por ahora— uno de los puntos fiscales más sensibles del proyecto.













