El Gobierno informó a la justicia de Nueva York que logró un principio de acuerdo con acreedores que mantenían juicios contra el país desde la crisis financiera de hace más de dos décadas.
El Estado argentino informó ante la justicia de Nueva York que alcanzó un principio de acuerdo con los fondos de inversión que todavía mantenían litigios por deuda soberana impaga desde el default de 2001, uno de los últimos capítulos pendientes del largo conflicto con los llamados “fondos buitre”.
La presentación fue realizada ante la jueza Loretta Preska, del tribunal federal del Distrito Sur, donde se tramitan desde hace años varias de las demandas contra la Argentina.
Según la comunicación enviada por el Gobierno, las partes acordaron avanzar hacia una conciliación que permita cerrar definitivamente las reclamaciones vinculadas a títulos que quedaron en cesación de pagos tras la crisis económica de 2001.
Entre los fondos involucrados en el litigio se encuentran Attestor Master Value, Trinity Investments, Bainbridge Fund, White Hawthorne, Bison Bee LLC y Bybrook Capital Master, que habían adquirido bonos en default y avanzaron con demandas judiciales contra el país.
El abogado Dennis Hranitzky, representante de algunos de estos acreedores, confirmó que se alcanzó un entendimiento preliminar para resolver las disputas judiciales y que, mientras se ultiman los detalles del acuerdo, se solicitó suspender temporalmente los procedimientos en curso.
Estos litigios se prolongaban desde hace más de dos décadas, pese a los canjes de deuda realizados por la Argentina en 2005, durante el gobierno de Néstor Kirchner; en 2010, bajo la gestión de Cristina Fernández de Kirchner; y en 2016, cuando la administración de Mauricio Macri acordó el pago a gran parte de los acreedores que habían quedado fuera de las reestructuraciones.
Los llamados holdouts representaban menos del 3% de los tenedores originales de deuda que no aceptaron ninguno de los canjes y optaron por continuar con las acciones judiciales.
En los últimos años, algunos de estos fondos habían logrado embargos sobre activos argentinos en el exterior, luego de que la Corte Suprema de los Estados Unidos rechazara una apelación del país.
De acuerdo con especialistas que siguen los juicios internacionales contra la Argentina, el acuerdo podría poner fin a uno de los conflictos financieros más prolongados derivados del default de 2001 y cerrar definitivamente las disputas legales pendientes en tribunales estadounidenses.












