La decisión fue oficializada mediante el Decreto 116 y establece un aumento del 1,1% en los gravámenes que componen el precio final: el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC).
Cómo impacta en el precio
Según el detalle oficial, solo por efecto impositivo:
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El litro de nafta súper aumentará $17,38.
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El litro de gasoil subirá $14,88.
El ajuste corresponde al mecanismo automático de actualización trimestral vigente desde 2018, que toma como referencia la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Sin embargo, al igual que en ocasiones anteriores, el Ejecutivo resolvió postergar parcialmente los incrementos pendientes acumulados durante 2024 y los primeros trimestres de 2025. De esta manera, parte del ajuste se difiere nuevamente hasta abril.

Inflación y estrategia oficial
Aunque la normativa prevé actualizaciones en enero, abril, julio y octubre, en la práctica esos incrementos fueron diferidos en distintas oportunidades para moderar el impacto inflacionario.
Desde el Gobierno señalaron que la decisión apunta a sostener un sendero fiscal “sostenible”, evitando que una suba plena de impuestos genere un salto más pronunciado en los precios al consumidor.
El rol de las petroleras
Desde el año pasado, YPF dejó de informar incrementos generalizados y comenzó a aplicar un esquema de precios dinámicos según zona, horario y nivel de demanda. Esto dificulta establecer un valor uniforme en surtidores y complica el seguimiento del impacto final para los usuarios.
En ese contexto, el traslado completo a precios dependerá no solo del componente impositivo sino también de la política comercial de cada petrolera y de la evolución del tipo de cambio y los costos logísticos.












