En la recta final antes del debate en el Senado, el Gobierno activó una nueva instancia de negociación política. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, encabeza este lunes por la tarde una reunión con senadores dialoguistas en las oficinas del bloque de la UCR, con el objetivo de cerrar el texto definitivo de la reforma laboral y garantizar los votos necesarios para su aprobación.
El encuentro, previsto para las 18, se da a pocas horas de la sesión convocada para este miércoles a las 11, cuando el proyecto será tratado en el recinto. En el oficialismo aseguran que la ley cuenta con respaldo suficiente para la votación en general, pero admiten que la verdadera pulseada se juega artículo por artículo, especialmente en aquellos puntos que impactan en las finanzas provinciales.
Uno de los ejes que concentra mayor resistencia es el impuesto a las Ganancias, cuya reformulación genera preocupación entre los gobernadores por la posible caída de recursos coparticipables. Ese punto aparece como el principal obstáculo para cerrar acuerdos en la votación en particular.

El radicalismo acompaña, pero con reparos
Desde la Unión Cívica Radical ratificaron el respaldo general a la iniciativa. El senador Eduardo Vischi confirmó que el bloque votará en conjunto la ley, aunque anticipó que podrían surgir objeciones puntuales vinculadas a realidades provinciales.
“El acompañamiento es en general, pero hay artículos que algunos senadores pueden observar por su impacto local”, explicó. En ese sentido, reclamó previsibilidad en la aplicación de los cambios y advirtió que las provincias atraviesan un momento financiero delicado.
Vischi también puso el foco en el capítulo tributario y consideró que la discusión sobre Ganancias “está generando dificultades”. Entre las alternativas, mencionó la posibilidad de morigerar ese punto o incluso excluirlo del texto, y propuso reabrir el debate por un nuevo pacto fiscal entre Nación y provincias.
Negociaciones finas y números ajustados
El dictamen de mayoría fue firmado en diciembre, pero desde entonces el avance de las negociaciones fue irregular. En el oficialismo reconocen que el consenso inicial, cercano al 80%, se fue ampliando hasta rondar hoy el 95%, aunque aclaran que el número sigue en revisión.
Los senadores dialoguistas ya anticiparon que impulsarán una modalidad de votación segmentada: capítulos completos en algunos tramos y votación artículo por artículo en los puntos más sensibles.
Del lado opositor, el escenario aparece fragmentado. El kirchnerismo se moverá en bloque junto a otros sectores del peronismo, mientras que varios senadores provinciales mantienen su definición en suspenso hasta último momento. En la Casa Rosada observan ese armado con cautela, pero aseguran que el análisis opositor del proyecto fue superficial.
Para alcanzar el quórum, La Libertad Avanza cuenta con 21 bancas propias y necesita sumar el respaldo de la UCR y el PRO como base. A eso se agregan legisladores provinciales clave que suelen inclinar la balanza, además de un grupo de senadores justicialistas que ya mostraron señales de acercamiento en votaciones recientes.
Los puntos que siguen en disputa
A horas del debate, varios artículos continúan abiertos a discusión. Entre los más conflictivos aparecen la pérdida de recursos coparticipables, los aportes sindicales, la declaración de actividades esenciales, la ultraactividad de los convenios colectivos, los plazos de implementación de los cambios laborales y tributarios, el financiamiento de las obras sociales y la creación de un fondo de asistencia ante despidos.
La oposición busca unificar reclamos para introducir cambios o forzar el regreso del proyecto a Diputados. El oficialismo, en cambio, apuesta a cerrar acuerdos este lunes y llegar al recinto con el texto lo más ordenado posible.
La reunión encabezada por Bullrich funcionará como termómetro político de una semana decisiva para el futuro de la reforma laboral. Si querés, en la próxima puedo hacerla más corta, más dura políticamente o con tono aún más neutral.
Por: Pedro Mercuriali













